sábado, 21 de febrero de 2015

Mala Ciencia: 7) La «doctora» Guillian McKeith

No podremos decir que en este capítulo nos ha sorprendido Goldacre porque el título deja muy claras sus intenciones, desenmascarar a una señora que se gana muy bien la vida con libros, programas de televisión y venta de productos. Ya en el primer párrafo la despoja del doctorado y en el segundo la llama farsante.
Noto algo de envidia, no en cuanto a la persona sino a la cantidad de gente a la que llega con verdades incompletas. Mientras, él con su pasión, esfuerzo y celo consigue un éxito minúsculo en comparación. No es nuevo el problema.

Lo primero que debemos hacer es conocer mejor a Guillian, no haré valoraciones, aquí tenéis dónde informaros:
Su web, su twitter y su descripción:
Gillian McKeith is the internationally acclaimed Holistic Nutritionist
Yo he necesitado buscar qué es la nutrición holística.  Parece ser que consiste en una buena nutrición complementada con suplementos naturales que ayudan a adelgazar, sentirse mejor e incluso curarse de enfermedades.


Realizadas las presentaciones vamos con el capítulo. Tras la lectura me quedo un poco desubicado. Encuentro normal el ataque frontal a alguien que se aprovecha de una imagen creada, no real, pero encuentro desorden en el capítulo. Es como si quisiese decir tantas cosas que se aturullase. Dejando mis impresiones a un lado empiezo con el resumen.

Comienzo por la parte general, vamos con los muchos ejemplos de gurús de la alimentación que le hacen el juego al mercado de turno y que mezclan consejos sensatos con cosas esotéricas (qué solo ellos saben). Goldacre nos muestra sus defectos de los que solo pondré algunos intentando relacionar el método utilizado con el que usa McKeith

Kellogs
Utilizaba lavativas para curar
El papá de los Corn Flakes ha resultado ser un maníaco sexual. Por favor, eso no. ¿No se os ha ocurrido pensar qué hacía mientras los inventaba?
Resulta que era un activista antimasturbación que pedía que se circuncidara a los hombres sin anestesia para que lo recordaran. El fin era que cuando se les ocurriese repetir la malvada acción de Onán les escociese el aparato. Supondremos que se refiere a poco después.
Peor, mucho peor, muchísimo peor es que a las mujeres se les echase fenol en el clítoris para rebajar la excitación. Se me viene a la cabeza algunas preguntas que escondo en las siguientes líneas a modo de censura.
¿Con qué probó antes?¿A quién le hizo las pruebas?¿Cómo no diría la pobre "sí, con esta ya se me han quitado, no me eches nada más"?
Macfadden
Buscaba mejorar la práctica sexual
Inventó un aparato para hacer crecer el pene a partir de la succión, todavía hay algunos modelos comercializados hoy día. No, ese enlace os lo buscáis los que tengáis interés. Aunque os dejo otro de Guillermo Peris sobre los dos tipos de erección que puede venir al caso  Y tú… ¿eres «de sangre» o «de carne»?

LeBlanc
Vendía algo que no se había demostrado que valiese para nada pero lo vendía muy bien.
Inventor del Hadacol al que no atribuía beneficios médicos concretos sino que suministraba testimonios de clientes a los medios de comunicación. 20 millones de dólares en ingresos a partir de 12 en gastos de publicidad, muy buena rentabilidad.

Llega el momento de entrar en harina y empezar con la «doctora» Guillian.
Para empezar, sus títulos son todos en centros no acreditados. Su doctorado lo consiguió por correspondencia, algo que en sí no tiene por qué ser malo, es el equivalente a hacerlo a distancia hoy. Pero nuestro Ben, en un alarde de ingenio, consiguió el mismo título para su gata muerta y lo colocó en el baño con toda la intención. Y parece que no es el único gatito con estudios.
Siendo ésta una gran victoria de Goldacre no abusa de ella y deja claro que el tener o no título no es lo más importante y va mostrando lo que sí lo es.
- Su tesis muestra algunas lagunas:
Comer espinacas más verdes proporciona más clorofila y ésta recupera los glóbulos rojos y mejora los impulsos del corazón. Obviando, por ejemplo, que dentro del cuerpo no recibe luz y que en la digestión se destruirían los cloroplastos.
- Los estudios que apoyan su trabajo provienen de revistas poco conocidas como "Noticias de tienda de salud" y no han sido revisados por pares.
 - Sus ensayos clínicos no tienen rigor y parecen más bien anécdotas en las que las personas se sienten bien después de la prueba.

Goldacre justifica el mostrar más errores de bulto para dejar claro que no es un despiste e incide en prácticas no aceptadas:

- McKeith hace revisiones en las que identifica enfermedades con pasmosa rapidez
- Utiliza la lengua para conocer el estado de varios órganos
- Realiza lavativas para quitar granos de la cara, solo de la cara, para otras partes no vale.
- Identifica como un problema el exceso de humedad dentro del cuerpo, por ejemplo si manchas tu ropa interior por la parte trasera.
- Las curas se basan en la ingesta de enzimas a partir de alimentos vivos (frutas, verduras...) y "gracias a Dios, ella también las vende"

Pasamos ahora a enumerar algunos de los puntos más en contra de la protagonista:

- Las irregularidades expuestas antes llevaron a un lector de la web de Ben a denunciarla por dar imagen de doctora en medicina sin serlo. Ganó (ella se retiró y pagó las cosatas) y ella renunció a lucir título.
- Sus suplementos sexuales fueron retirados por no cumplir la normativa.
- Garrow, catedrático emérito de la Universidad de Londres, le propuso un experimento en un contexto científico controlado que no aceptó.
- Cuando encuentra a alguien que la critica manda a sus abogados que amenazan con demandar, algo que te costaría mucho tiempo y dinero.

Después del repasito nos hace falta centrar el problema. Goldacre vuelve a remarcar que si se recomienda una comida sana le parece perfecto pero que los  «nutricionistas» (los malos, que también hay muchos buenos) lo complican para justificar su trabajo. Y vuelve a la carga con Guillian, se muestra superficialmente correcta pero hay mucho de cuidada imagen y poco de realidad. Utiliza terminología compleja y se muestra a menudo en bata. Debo decir que aunque es algo bastante común en pseudociencia también se ve en muchos científicos.

 Buscando el origen del problema Ben nos descubre las grandes dificultades que surgen es los estudios sobre nutrición. La relación causa efecto entre dieta y salud es débil.
Se han realizado algunos estudios durante años pero es muy complicado modificar los hábitos alimenticios y mucho más hacerlo de forma duradera. Vamos, como cuando te pones a plan, te lo saltas y el experimento dura poco.
Además los cambios deben ser completos, afectan a toda la familia e incluso a las tiendas donde compras. Encima el grupo de control al que no modifican hábitos está bajo el seguimiento lo que hace que sea más consciente de lo que come. Complicadísimo.
Para rematar, los estudios arrojan resultados en los que no se nota variación apreciable por el cambio. Hay algunos muy cuidados en los que sí hay una influencia pero no tan importante como se esperaba.

Es el momento en el que Goldacre nos devuelve la realidad, sí que hay diferencias en la esperanza de vida de la clase obrera y la media-alta, pero no es porque unos coman peor por sus malos hábitos sino porque comen lo que pueden y su vida es algo más exigente.
No para aquí el autor, hay medidas que ayudarían a mejorar los hábitos de las personas pero no aparecen en las noticias. En ellas sí que vemos curas milagrosas y espectáculo. Ojo, que eso es lo que nosotros compramos viéndonos como sociedad.

 Ya me callo y os dejo a vosotros:

¿Tan importante es el apoyo de una buena publicidad? ¿Lo que coinsiguió Macfadden se pude hacer hoy?
Podéis mirar las opiniones que van a apreciendo en la web de McKeith o sus retuits

Esa parafernalia de bata y discurso salpicado de palabras raras, ¿ hace daño a la ciencia?
Me refiero a la aceptación de la ciencia por la sociedad como algo bueno, incluyo a científicos en el problema.

Una más abierta, la dificultad del estudio del efecto de la dieta me ha sorprendido, ¿qué te parece?

¿Quién tiene la culpa de lo que vemos en los medios de comunicación? ¿Eso es lo que hay o somos nosotros los que hacemos que eso salga ahí a partir de lo que consumimos?

No hay deberes, proponedlos vosotr@s

sábado, 14 de febrero de 2015

Mala Ciencia: 6) La Tontería del Día

En este capítulo le toca el turno al "nutricionismo". Me permitiré el lujo de comenzar el resumen criticando a Ben Goldacre. Aunque es una pequeña crítica pequeña, ya que a mi parecer podría haber elegido un título mucho mejor que es: “Es mucho más complejo”. El título de “La tontería del día” me parece que es empezar al ataque sin ningún motivo. Pero claro esa es sólo mi opinión como firme defensor de “lo políticamente correcto”.

En este capítulo nos explica que hay muchos nutricionistas que cometen un error básico que es construir sus teorías sobre la bondad o maldad de un alimento o compuesto “ingerible”, basándose en extrapolar datos de laboratorio, o resultados intermedios. El último caso que resuena en nuestras sienes es el de Mariló Montero y sus limones, que además tuvo la osadía de leer el fragmento de la nota de prensa del artículo para dar validez a su opinión, volviendo a quedar en evidencia.

En este capítulo Goldacre acusa a los nutricionistas de querer ir más allá del sentido común, y de intentar complicar la dieta sana, que por otro lado no creo que sea una dieta muy complicada, pero tampoco tan sencilla como la pinta al final del capítulo Goldacre, al que cito textualmente:


"Si yo escribiera un libro sobre estilos de vida saludables, éste contendría el mismo consejo en todas y cada una de sus páginas, y ustedes ya saben cuál sería. Coman mucha fruta y verdura, y vivan su vida todo lo bien que puedan, en todos los sentidos: hagan regularmente ejercicio (convirtiéndolo en una parte más de su rutina diaria), eviten la obesidad, no beban demasiado alcohol, no fumen y no
se distraigan de las causas reales, básicas y simples de una mala salud."

Supongo que en el transcurso del libro pondrá coto a estas palabras, ya que seguidamente añade:

"Pero, como veremos, incluso cosas como éstas son muy difíciles de hacer por uno mismo, y, en la práctica, requieren drásticos cambios sociales y políticos."

Sin embargo este capítulo que a priori se me presentó un poco más aburrido que los anteriores (aunque no creo que ninguno supere en fascinación al del Efecto Placebo) sí que presenta una guía para descubrir posibles engaños o "tonterías" del día, que intentaré resumir a continuación:

1º.- ¿Existen datos?

Esta es una pregunta básica que hacerse, es decir, tenemos que preguntarnos de donde salen las afirmaciones que estamos escuchando, si realmente existen los estudios que pretenden citar. En esta parte Goldacre acuña el término "Bullshitter" que es una persona a la que no le importa decir la verdad, sólo busca impresionar, y si no existen los datos se los inventa. Lo que aquí llamaríamos "Cuando habla sube el pan", siempre que lo apliquemos en sentido despectivo.

2º.- ¿Observación o intervención?

Aquí repasa una falacia muy usual como es que correlación no implica causalidad. O que citar o erigirte como autoridad no aporta valor a la afirmación. Como dicen los físicos “El experimento es el Rey”.

Cita un estudio malinterpretado, para defender su tesis, sobre el aceite de oliva. "Skin Wrinkling : can food make a difference?" , un estudio de observación, que no de intervención (ya que no se le dio a nadie aceite de oliva). Se comparan estilos de vida muy diferentes con lo que hay muchas variables que pueden afectar al experimento (variables de confusión). Otro ejemplo sería la conocida afirmación de: "beber un poco de alcohol es bueno para la salud". ¿No puede ser que la anomalía de ser abstemio tenga otras implicaciones negativas sobre la salud? Que los abstemios coman más, que tengan algún tipo de inferencia cultural, etc.


3º.- De la mesa del laboratorio a las revistas de moda

Hay que distinguir entre estudios in-vitro, en modelos animales o en humanos. Aquí es donde está el error de los limones de "la Mariló". Así como hay que desconfiar de resultados intermedios, que suba un marcador en sangre o en cualquier sitio no tiene porqué indicar un beneficio. Administrar dosis exageradamente elevadas a tejidos o modelos animales puede distorsionar el funcionamiento metabólico normal del modelo y ni digamos de la no aplicabilidad al ser humano. Podría ser que dependiendo de la dosis pase de saludable a carcinógeno.

4º.- Selección ventajosa

Hay que dar toda la información posible, y no solo una parte. Por eso son muy interesantes los meta-análisis, ya que evalúan tanto estudios favorables como los contrarios, siempre que se seleccionen con un criterio ecuánime y sin prejuicios, ya que se puede llegar a descartar todos los estudios contrarios a nuestra tesis.

Otra forma de actuar nos puede llevar, fácilmente, a una búsqueda de justificación de nuestra afirmación "del día". Pone como ejemplo el caso de Linus Pauling y la relación de la Vitamina C como agente para prevenir los resfriados. Este premio Nobel, lo que nos destaca es que no hay que caer en la falacia de la autoridad. Linus Pauling realiza una selección defectuosa ("ventajosa para su tesis) de los estudios sobre Vitamina C. En defensa de Pauling hay que decir que en la época había poca información disponible.

Goldacre también presenta aquí a la "Cochrane Collaboration" que se dedica a la realización de este tipo de análisis, comparándola con el avance en sanidad que supuso el abastecimiento de agua corriente.

"El abastecimiento de información limpia y clara salva vidas."



Después de ver cómo detectar los errores pasa a desmontar los antioxidantes aplicando estos nuevos conocimientos adquiridos, trata de desmontar la visión nutricionista que existe sobre los antioxidantes que estima retrasada 20 años con respecto a las evidencias científicas.

Presenta el metabolismo como un complejo sistema con muchas sustancias y procesos involucrados en los que es fácil destacar o menospreciar algunos con la intención de afirmar algún efecto beneficioso, cuando en realidad puede suponer un trastorno no previsto.

La teoría existente sobre los radicales libres se basa en que son altamente reactivos desde el punto de vista químico. Esto puede ser muy necesario para marcar infecciones para que actúe nuestro sistema inmune (lo asemeja a la lejía). Pero se cree que pueden dañar otras cosas como el revestimiento de las arterias o el ADN, produciendo envejecimiento.

Los antioxidantes barren estos radicales libres reduciendo o frenando ciertas reacciones relacionadas con el envejecimiento, pero podrían no sólo actuar en nuestro beneficio, sino también trastornar el funcionamiento del sistema inmune. Además habrá que saber que parte de esos antioxidantes llega realmente al organismo, o si estos se acumulan produciendo algún efecto no deseado.

La creencia en los antioxidantes también fue alimentada por una inercia descubridora de enfermedades causadas por el estilo vida, que se produjeron en una época anterior. Sin embargo todo resultó ser más complejo de lo esperado. (Y aquí aparece la frase con la que yo hubiese titulado).

Goldacre destaca el caso de los beta-carotenos y el Retinol. Incluso habla de estudios suspendidos por aumento de muertes en el grupo de estudio donde no se estaba utilizando el placebo, es decir, en el grupo donde se estaban utilizando los supuestamente beneficiosos anti-oxidantes, desmintiendo la correlación que se observó, en un resultado intermedio anterior, entre bajos niveles en sangre de antioxidantes y más posibilidades de contraer cáncer.

También resulta interesante el porqué la gente no se entera de estas noticias. Goldacre afirma que a veces es debido a la acción de grupos de presión, como es el caso de la industria de los suplementos alimentarios, ya que utilizan la táctica de generar la duda, inundando de información sesgada, o presentando resultados preliminares como válidos.

Y ahora el resumen de verdad:

No debemos seguir a rajatabla teorías sacadas de resultados parciales ya que todo puede ser más complicado de lo que parece.

Y para debatir, primero propongo que oigáis el siguiente podcast preparado para la ocasión:

http://www.ivoox.com/2-podcast-tertulias-literarias-ciencia-audios-mp3_rf_4077600_1.html

Al final de este post tenéis la mesa de debate que Dolores nos propone y que está relacionada con el tema que tratamos esta semana.

Bueno, y después de haber cumplido con la nueva tradición de poner deberes para la tertulia ;-), pasamos a las posibles cuestiones para debatir:


  1. Ya que es un tema que ya ha salido ¿Por qué creéis que el Marketing Pseudocientífico tiene tanto éxito?
  2. En estos estudios y resultados sacados de contexto ¿Quien tiene la responsabilidad de que sean comunicados de manera correcta? Por poner un caso actual ¿Quien es el responsable de las afirmaciones de Mariló Montero: La nota de prensa del estudio en cuestión, la redacción de informativos o la comunicadora? A mi este caso me parece especialmente grave ya que se reafirmó en su error leyendo la nota de prensa del estudio donde explicaba que era un resultado de laboratorio. Y además pretenden ser un referente en programas de salud.
  3. Pero no es solo TVE, ya que ¿Cuantas veces se ha curado el cáncer en cualquier medio de comunicación? ¿Quien debe divulgar la ciencia?
  4. ¿Pensáis que Goldacre exagera cuando pone a grupos de presión como responsables de la desinformación de la sociedad?
  5. ¿No os parece injusto que Goldacre meta a todos los nutricionistas en el mismo saco? ¿No existía la especialidad de Dietista-Nutricionista cuando se escribió el libro? Yo creo que en este punto hay algo confuso, ya que me parece que he visto a "Dietistas-Nutricionistas" referirse a los "Nutricionistas" o al "Nutricionismo" como esta tendencia que se centran en las propiedades de un alimento en un compuesto concreto y no en el alimento completo ¿No os parece esta terminología confusa?
  6. ¿No os parece que me enrollo mucho?



Por si el vídeo no está incrustado podéis pinchar aquí

Referencias dadas por Ben Goldacre:

Alpha-Tocopherol Beta-Carotene Cancer Prevention Study Group, «The effect of vitamin E and beta carotene on the incidence of lung and other cancers in male smokers», New England Journal of Medicine, 330, 1994, págs. 1.029-1.035.

M. D. Thornquist, Omenn, G. S., Goodman, G. E., Grizzle, J. E., Rosenstock, L., Barnhart, S., Anderson, G. L., Hammar, S., Balmes, J. y Cherniack, M., «Statistical design and monitoring of the Carotene and Retinol Efficacy Trial (CARET)», Controlled Clinical Trials, 14, 1993, págs. 308-324; 

G. S. Omenn, Goodman, G. E., Thornquist, M. D., Balmes, J., Cullen, M. R., Glass, A. y otros, «Effects of a combination of beta carotene and vitamin A on lung cancer and cardiovascular disease», New England Journal of Medicine, 334, 1996, págs. 1.150-1.155

D. P. Vivekananthan y otros, «Use of antioxidant vitamins for the prevention of cardiovascular disease: meta-analysis of randomised trials», The Lancet, 361, 2003, págs. 2.017-2.023

M. Caraballoso, Sacristán, M., Serra, C. y Bonfill, X., «Drugs for preventing lung cancer in healthy people», Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, 2003.

G. Bjelakovic, Nikolova, D., Gluud, L. L., Simonetti, R. G. y Gluud, C., «Antioxidant supplements for prevention of mortality in healthy participants and patients with various diseases», Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, 2008.



I. Chalmers, «Invalid health information is potentially letal», British Medical Journal, 322, 7.292, 2001, pág. 998.

sábado, 7 de febrero de 2015

Mala Ciencia: 5) El efecto placebo

Queridos tertulianos,

Quise hacer el resumen de este capítulo porque coincido con Goldacre en considerar el Efecto Placebo “una de las áreas más extrañas e instructivas de la investigación médica: la de la relación entre nuestros cuerpos y nuestras mentes, la del papel cultural de la curación.”

A lo largo de la historia el efecto placebo ha estado bien documentado en el terreno del dolor, habiendo varios casos de intervenciones graves (tiroidectomías, amputaciones totales..) que el paciente pudo soportar sin anestesia. De hecho, antes de la invención de la misma, algunos médicos habían dejado testimonio escrito de que había pacientes que toleraban bien las incisiones con cuchillo a través del músculo o el hueso.

Todo el mundo es consciente de que el poder de la mente puede favorecer la mejoría pero el problema es diseñar un experimento que desgrane los beneficios psicológicos y culturales de un tratamiento aislándolos de los efectos meramente biomédicos. La principal dificultad radica en la elección del elemento de comparación. ¿Con qué comparamos el placebo? ¿con otro placebo? ¿con ningún tratamiento en absoluto?

Por razones éticas, en la mayoría de estudios, no contamos con un grupo “sin tratamiento” con el que comparar el placebo y el medicamento que se está probando, no podemos arriesgarnos a dejar sin tratar a pacientes enfermos. En realidad, los ensayos controlados con placebo cuentan con la oposición de los miembros de la comunidad médica debido a la facilidad con la que pueden amañarse los resultados. Por ello, siempre que es posible, se compara el nuevo tratamiento con el mejor de los que había hasta entonces.

Por tanto, dejando a un lado comportamientos antiéticos que se hicieron en el pasado con personas enfermas relegadas a grupos sin tratamiento (Estudio de Tuskegee sobre la sífilis), una forma de proceder es comparar un placebo con otro.  

Veremos, como resultado de diferentes investigaciones que, tal y como apunta Goldacre: El efecto placebo abarca mucho más que la propia pastilla: abarca el sentido o significado cultural del tratamiento.Las pastillas no aparecen sin más en nuestro estómago: son administradas de un modo particular, adoptan formas diversas y las ingerimos con unas determinadas expectativas. Y todo eso tiene un impacto en las ideas y creencias de la persona sobre su propia salud y, a su vez, sobre el resultado del tratamiento.

ALGUNOS RESULTADOS EXPERIMENTALES SOBRE LOS PLACEBOS

- La eficacia del número y color de las pastillas placebo (Daniel Moerman; Trabajo de Blackwell, 1972): Dos pastillas son más eficaces que una y provocaban también más efectos secundarios. Se asocia el color azul a un tranquilizante y el rosa al estimulante.  Las empresas fabricantes de medicamentos conocen los beneficios de la buena imagen de un producto y dedican más dinero a publicidad que a investigación y desarrollo. Un estudio reciente sobre el  color de las píldoras y comprimidos halló que la medicación estimulante tiende a presentarse en pastillas rojas, naranjas o amarillas mientras que los antiderpresivos y los tranquilizantes son generalmente azules, verdes o morados.

- La forma del placebo tiene mayor importancia que el color (Estudio sobre el clordiazepóxido, 1970): Las cápsulas del mismo fármaco en la misma dosis eran más eficaces que las pastillas debido a que, en la época del estudio, daban sensación de innovación científica.  

- La vía de administración también tiene su efecto (Comparación de placebos para el dolor en el British Medial Journal; Montgomery y Kirsh, 1996; doctor Alan Johnson en The Lancet): Se ha comprobado que las inyecciones, los rituales, las técnicas científicas modernas y los aparatos eléctricos son más eficaces que las pastilllas  porque suponen una intervención más drástica (inyecciones), más elaborada (rituales) o más innovadora (ultrasonidos de pega y aparatos eléctricos).

- En envase de los comprimidos tiene su propio efecto beneficioso (Branthwite y Cooper, 1981): El envase incrementa los beneficios observados tanto en un placebo como en un fármaco.

- Un remedio más caro “cura” más: Por mucho que diga la teoría farmacológica, está claro que la versión de marca es mejor y puede que, parte de ello, se deba al coste. En un estudio reciente se mostró que un tratamiento analgésico era más potente cuando se decía a los sujetos que costaba 2.50 dólores que cuando se les decía que su precio sólo era de 10 centavos.

- El poder de la cirugía placebo: En 1950 se descubrió que algunos pacientes mejoraban tras una operación placebo y en 1990, una serie de pacientes con marcapasos apagados mejoraron de su afección cardiaca (aunque no tanto como los que los llevaban encendidos).

- Lo que el médico diga y lo que crea tienen un efecto en la curación (Gryll y Katahn; Gracely): Se ha medido en diversos ensayos la influencia que tienen las palabras del doctor así como la forma en la que “vende” las posibilidades del medicamento. Pero no sólo eso,  aunque el doctor no diga nada, lo que sabe puede afectar a los resultados de un tratamiento. Su información se filtra a través de la gestualidad, el énfasis con que se dicen las cosas, los movimientos de cejas y las sonrisas nerviosas.  

- Un diagnóstico placebo puede mejorar los resultados de los pacientes (Thomas, 1987): Dar un diagnóstico placebo con firmeza, confianza y sin vacilaciones produce mejoría en los pacientes. En definitiva, decir que te curas, cura. El doctor Stewart Wolf llevó el efecto placebo hasta el límite demostrando que manipulando las expectativas de las personas se podía lograr que el efecto placebo fuese más potente incluso que las reacciones farmacológicas.
Los terapeutas alternativos suelen acompañar sus tratamientos placebo con diagnósticos placebo o afirmaciones rocambolescas sobre la naturaleza de la dolencia del paciente que sólo puede curarse con algo (propiedades mágicas, energías,etc..) que el terapeuta de turno conoce con exclusividad.

- El valor de la buena relación terapéutica: El resultado de todas las investigaciones que se han hecho al respecto es que los médicos que adoptan una actitud y unas formas amistosas y tranquilizadoras son más eficaces que quienes mantienen un nivel puramente formal. Sin embargo, cada vez es más difícil que un médico pueda sacar beneficio terapéutico del trato con sus pacientes ya que cada vez está peor visto confortarlos llegando a prohibirse suavizar datos o hechos preocupantes. Los médicos se enfrentan a un problema ético: el deber de curar a los pacientes tan eficazmente como sea posible (lo que incluiría un trato tranquilizador) frente a la obligación de no mentirles. Goldacre no critica esta nueva tendencia puesto que las encuestas muestran que los pacientes quieren que sus médicos les digan la verdad sobre los diagnósticos y los tratamientos, pero hace notar la forma tan chocante en la que se ha pasado de un extremo al otro. También apunta que este poder de deslumbrar a los pacientes con palabrería y explicaciones de pretendida cientificidad es la que están adoptando los terapeutas alternativos.

- Es posible condicionar los sistemas inmunológicos de diversas especies (incluidos los humanos) para que respondan a los placebos: Se ha demostrado que la “versión” placebo de un medicamento real puede inducir los mismos efectos que éste en el cuerpo, no sólo en seres humanos, sino también en animales.

- El efecto placebo, por tanto, varía según las culturas y las sociedades. Moerman entiende el efecto placebo como una “respuesta del significado profundo”, es decir, como “los efectos psicológicos y fisiológicos del tratamiento de las enfermedades”.  En sus investigaciones encontró que influía más el terreno cultural que el farmacológico puesto que la misma medicina pasó a ser menos eficaz a medida que se fueron introduciendo otras nuevas. Parece que la introducción de los nuevos deteriora la fe médica en los primeros. Un placebo occidental actuaría de forma diferente en países africanos con escasa infraestructura sanitaria debido a la necesidad que sienten por la medicina occidental.

A partir de todo lo que hemos aprendido sobre los placebo, Goldacre nos lleva a una reflexión personal. Tanto nosotros como el personal médico tendemos a pensar de modo peyorativo que si el dolor de una persona responde bien a un placebo, quiere decir que “todo estaba en su cabeza” y exceptuarse a uno mismo es un error puesto que  todos respondemos al placebo.

LA PARADOJA DE LOS TERAPEUTAS ALTERNATIVOS RESPECTO AL EFECTO PLACEBO

Goldacre no entiende por qué los terapeutas alternativos no asumen que sus rituales han sido construidos a lo largo de muchos siglos de ensayo y error con el objeto de obtener la mejor respuesta de placebo posible. Para él eso es mucho más fascinante que las descabelladas ideas que pretenden justificar sus remedios pseudocientíficos. No deja de ser sorprendente que sean tan mecanicistas y atribuyan la curación únicamente a la mecánica de sus intervenciones sin reconocer el poder de la relación con el paciente ni al ceremonial desplegado.

¿UN PLACEBO ÉTICO?

Entrando de lleno en el campo de las pseudociencias, el uso del placebo implica dilemas éticos. Goldacre se pregunta si una medicina pseudocientífica es un timo si sólo funciona como placebo. Desde el pragmatismo podríamos considerar el valor de un tratamiento valorándolo en su contexto. En muchas ocasiones las personas recurren a la pseudociencia cuando la medicina tiene poco que ofrecer y administrar una pastilla de azúcar con precaución y con el mínimo nivel de engaño puede ser mejor que pasar por un montón de tratamientos médicos que, como mucho provocarán efectos secundarios. 

El problema, que no se tiene en cuenta en muchas ocasiones, es que la homeopatía también puede tener efectos secundarios inesperados. Para empezar fomenta la peligrosa creencia de cosas que no están respaldadas por pruebas y también puede llevar a la medicalización de los problemas. Además, los homeópatas denigran la medicina convencional porque las encuestas muestran que haber sufrido una experiencia decepcionante con la medicina convencional se correlaciona con la elección de las terapias alternativas. Esta infravaloración de la medicina convencional la llevan al extremo de recomendar que no se la administren con los riesgos para la salud que ello conlleva (caso vacuna triple vírica, caso malaria). 

Por tanto, según el autor, aun cuando sea concebible cierta utilidad para un placebo ético, los homeópatas han demostrado con creces que carecen de la madurez y de la profesionalidad necesarias para proporcionarlo.  Lo que no comenta Goldacre es si hay otra manera de administrar placebos que no sea a partir de la homeopatía. En mi modesta opinión, en ocasiones focaliza demasiado su discurso en torno a la homeopatía cuando podría generalizarlo a muchas otras terapias alternativas.
“Una idea inteligente, sin duda, sería sacar partido de las investigaciones que hemos visto, pero únicamente en el sentido de perfeccionar aquellos tratamientos que realmente actúan mejor que el placebo, y de mejor atención sanitaria sin engañar a nuestros pacientes.”

CUESTIONES A DEBATIR

Las preguntas que quiero plantearos tras la lectura del capítulo son las siguientes:
1. ¿Creéis que la gente dispone de suficiente información sobre el efecto placebo? ¿Más información les haría comprender mejor el “amimefunciona”?
2. ¿Puede tener alguna repercusión la información sobre este efecto? ¿Podría llevarles a creer que el poder de la mente basta para curarse? ¿Se os ocurren más consecuencias?
3. ¿Sois consientes de haber experimentado en alguna ocasión el efecto placebo?
4. ¿Qué opináis sobre el “placebo ético”? ¿Existen algunas ocasiones en las que lo administraríais? ¿Informaríais de ello al paciente?

DEBERES PARA ENRIQUECER LA TERTULIA
- "Efecto Placebo" en Universo Paralelo ()
- "El efecto placebo, ¿sugestión o timo?" en Entre probetas ()
- "El efecto placebo y el señor Enero" de José Ramon Alonso ()
- "El mareo y el beso de Lord Nelson" de José Ramón Alonso ()
- "Efecto nocebo: la otra cara del placebo" - ResearchGate
- EMEA/CPMP POSITION STATEMENT ON THE USE OF PLACEBO IN CLINICAL TRIALS WITH REGARD TO THE REVISED DECLARATION OF HELSINKI
- The Functional Neuroanatomy of the Placebo Effect
- Placebo Effects: Biological, Clinical and Ethical Advances
- "Understanding the placebo effect from an evolutionary perspective. Evol. Human Behav." de P.C. Trimmer, J.A.R. Marshall, L. Fromhage, J.M. McNamara, A.I. Houston  

sábado, 31 de enero de 2015

Mala Ciencia: 4) La homeopatía

He tenido la suerte de poder elegir el tema que por mis estudios y experiencia conozco en profundidad (estudios clínicos) y algo que deseo desmontar por encima de todo, la homeopatía, o como en muchos casos vender azúcar haciendo creer que el dinero gastado en ese azúcar te va a devolver la salud. Vamos a resumir y a sacarle jugo a este estupendo capítulo 4 del libro "Bad science".

Lo cierto es que la primera fase del autor es "Vamos a lo serio", y así considero que es, porque si bien los capítulos anteriores eran una especie de introducción al mundo de las pseudociencias en capítulos muy cortos, en este caso se mete con aquella pseudociencia, la homeopatía, que mayor éxito a nivel mundial tiene, con muchas empresas ganando verdaderas fortunas a costa del engaño o del desconocimiento de la sociedad general. Y es que la clave para evitar el engaño es la educación.

¿En que consiste la homeopatía? Os vais a sorprender, yo ya conocía la metodología pero no que se llegara a tal nivel de exageración. 

La homeopatía surgió a finales del siglo XVIII, donde la medicina dejaba mucho que desear y personas que se autodenominaban doctores podían inventarse tratamientos sin apenas pruebas de su eficacia. En tal marco histórico la homeopatía que ideó Samuel Hahnemann pudo cobrar sentido, pero lo increíble es que lo siga teniendo a día de hoy. Para mí es lo mismo que si a cada persona que se le detecta un desorden mental se le extrajeran todos los dientes, amígdalas, etc, como se hacía antes, pensando que la fuente era una infección procedente de algún sitio.

Atención a la lógica de la homeopatía: El primer producto de Hahnemann fue la corteza de cinchona. Ingirió dosis elevadas de corteza de cinchona y sufrió síntomas que el mismo decidió que eran los de la malaria. Hahnemann dijo que como los síntomas que producía ingerir corteza de cinchona eran similares a los de la malaria, una dosis muy bajas de corteza de cinchona, curaría los síntomas de una malaria real. "Lo afín cura lo afín" es el primer principio de la homeopatía y el primer principio totalmente ilógico de esta.

Hahnemann decidió (el autor usa esa palabra para remarcar que lo hacía todo sin pruebas) que diluyendo el principio activo se potenciaba su capacidad para curar síntomas (¿pero este señor quiere curar síntomas o enfermedades?) y además se reducían los efectos secundarios. Esto último es cierto porque a menor dosis menor efecto, pero tanto del bueno como del malo, así que si la corteza tenía algún efecto, lo pierde si se diluye tanto.

Atención al procedimiento mágico de la homeopatía. El producto debe sufrir sucusión "a cada dilución, el recipiente de vidrio que contenga el remedio debe ser agitado con diez vigorosas sacudidas contra «un objeto duro, aunque elástico»". Hoy en día sigue realizando la sucusión, esas diez sacudidas. Han pasado 400 años y para esta ciencia no ha pasado ninguno, ¿cómo puede hoy en día con todas las regulaciones existentes permitir algo que no es capaz de demostrar nada?

El problema de la dilución

La parte del capítulo que más me sorprendió. Quiero añadir la siguiente información antes de explicarlo: En farmacología todo se basa en un sistema de receptores y ligandos, para que un producto realice una función debe ser capaz de unirse a un número de receptores amplio, de ahí las dosis de los medicamentos que normalmente ingerimos. Pues bien, en homeopatía la dilución típica es 30C. Esto significa que la sustancia original ha sido diluida a razón de una gota entre cien, el resultado de esa dilución ha vuelto a ser diluido a razón de una gota entre cien, y así sucesivamente hasta completar treinta rondas de dilución.

Según la sociedad de Homeópatas del Reino Unido, «30C contiene menos de una parte por millón de la sustancia original». Eso sería una dilución de 1/1000000 cuando realmente 30C es    1/1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000,

El menos de una parte por millón es en realidad «una parte por millón de millones de millones de millones de millones de millones de millones de millones de millones de millones». Ni si quiera los homeópatas son conscientes de lo mucho que se diluyen los compuestos con esa metodología, algo muy fácil con un conocimiento muy base de química, pero ni eso.

"Para dotarnos de cierta perspectiva, sepan ustedes que en una piscina olímpica sólo hay unas 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 moléculas de agua en total. Ahora imagínense una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (la distancia entre la Tierra y el Sol). Se tardan ocho minutos luz en recorrer esa distancia. Pues bien, piensen en una esfera de agua de ese tamaño con una sola molécula de otra sustancia en ella: eso es una dilución de 30C." Vamos, que ingiriendo pocos ml de una sustancia homeopática no es posible que el compuesto interaccione con ningún receptor, porque no habrá compuesto. Sin interacción ligando-receptor no hay efecto. Una farsa. 

Y existen soluciones de 200C y mayores...

Los homeópatas se defienden cuando se les indica que es imposible que un compuesto tan diluido (vamos, que no hay compuesto más que agua y excipientes) haga efecto. Dicen que el agua tiene memoria. "La molécula de agua va a ser deformada por una enorme molécula de árnica hasta el punto de dejar en ella una abolladura o «marca sugestiva»" y el argumento que más me ha gustado que lo desmonta, aparte de todos los estudios que han demostrado que esa memoria no existe, es el siguiente: "Si el agua tiene memoria, como afirman los homeópatas, y si una dilución 30C sirve para surtir efecto, entonces, tras tantos millones de años, el agua del planeta debe de constituir ya una dilución homeopática curativa de todas las clases de moléculas existentes en el mundo". "¿Cómo sabe una molécula de agua cuándo tiene que olvidarse de todas las demás moléculas que ha ido conteniendo con anterioridad? ¿Cómo sabe tratarme un hematoma gracias a su memoria del árnica, y no por el recuerdo que conserve de las heces de Isaac Asimov? Una vez escribí sobre esto en el periódico y un homeópata presentó una protesta ante la Comisión de Quejas sobre la Prensa. Lo que importa no es la dilución, dijo, sino la sucusión. Hay que golpear el frasco de agua diez veces con brío."

El resto del capítulo Goldacre se dedica a demostrar que los estudios clínicos no han podido probar que la homeopatía produzca mayor efecto que el conocido como efecto placebo. El efecto placebo es aquel efecto que sentimos y que no es producido por el principio activo del medicamento, sino porque esperamos que al ser un medicamento este nos va a curar, y nuestra capacidad mental de sugestión puede llegar a hacernos sentir mejor. Hay estudios clínicos que muestran erróneamente que el efecto homeopático es mayor que el placebo, y por ello Goldacre dedica muchas páginas a hablar sobre la calidad de un estudio clínico, que sean totalmente objetivos y que sean doble ciego. Los estudios clínicos pueden ser open label, ciegos, o doble ciego. En open label el paciente y el médico saben si van a recibir medicamento o placebo. (Normalmente en todos los estudios se compara medicamento vs placebo, salvo en casos donde eso no es moral, como en estudios oncológicos, donde se da el fármaco a probar en comparación con el "standard of care", el fármaco que se da normalmente, ya aprobado). Si ya el paciente sabe que recibe placebo, se pierde la capacidad de sugestión del efecto placebo, además si el médico ve que un paciente está peor y que necesita el medicamento, puede colocarlo en la rama de medicamento, cuando todos los estudios deben ser randomizados, pacientes colocados al azar en cada tratamiento. Usando el doble ciego aseguramos que ni el médico puede interferir en los resultados del estudio y que el paciente no sabrá lo que va a tomar. Se gana en objetividad, los resultados así son válidos, usando otros métodos...no tanto, y todos los que prueban que la homeopatía tiene más efecto que el placebo, están realizados de forma incorrecta.

El resumen se ha alargado pero el capítulo es más largo que los demás y he querido que la gente que no puede leer el libro pueda disfrutar de como Goldacre explica la exageración que es la homeopatía.

Con respecto a la homeopatía yo ya tengo una cruzada personal cuando en cada farmacia que encuentro veo un cartel en grande que informa que en esa farmacia se vende homeopatía. Estupendo, se vende agua con azúcar, ¿necesitabas promover eso? Ya se ha caído en tal nivel de pasividad frente a este tipo de engaño que hasta licenciados en farmacología venden en sus establecimientos agua con azúcar. Dejadme dudar que en la carrera les enseñaran a formular homeopatía, es decir, a golpear frascos de agua que más que memoria tiene Alzheimer.

Me gustaría comentar en el debate las siguientes preguntas, a las cuales creo que por mi forma de expresarme a lo largo del resumen, ya conocéis mi respuesta.

  1. ¿Porqué se sigue permitiendo comercializar algo basado en teorías ilógicas, sin ningún fundamento, sin ningún efecto, y de lo que se están forrando muchas empresas? Es un timo en toda regla, ¿porque nadie lo detiene?
  2. ¿Porqué la homeopatía tiene tanta libertad y cuando alguien quiere poder vender un producto antitumoral de eficacia probada debe pasar miles de pruebas y más de 10 años de estudios? Es verdad que la homeopatía no hace NADA, ni bueno ni malo, pero está jugando con la esperanza de mucha gente.
  3. Creo que el principal problema de la homeopatía no es cuando se ingiere, sino cuando se decide no tomar un medicamento para tomar homeopatía. Por ejemplo, vi por twitter el caso de una chica de 11 que murió porque tenia leucemia y los padres decidieron tratarla con homeopatía. En este caso la homeopatía si ha hecho algo, quitarle las posibilidades de curación a esta niña. ¿Qué opináis?
  4. ¿Porqué en las farmacias se indica que se vende homeopatía? considero que siendo ese es lugar donde más gente va a informarse y a comprar medicamentos, lo que debería hacerse es todo lo contrarío, una campaña en contra de la homeopatía. Poderoso caballero es don dinero, ¿no creéis?
  5. ¿Cual creéis que es el futuro de la homeopatía en los próximos 10,20,30 años?
  6. ¿Creéis que tiene alguna utilidad real la homeopatía? El efecto placebo también lo puede conseguir una pastilla de sacarina...
Y eso es todo, que me pasaría horas y horas hablando de este tema y eso sería muy pesado para los lectores. 


sábado, 24 de enero de 2015

Mala Ciencia: 3) El complejo Progenium XY


Este tercer capítulo trata de la industria cosmética, y me he visto obligada a reírme de mí misma. Bien, era eso o quemaba el libro. Y como esto último me pareció muy nazi (y ¿¡quién quiere que la comparen con los nazis!?... seguro que me entendéis...), no he tenido otra opción que ser más o menos racional y obviar el ataque que se hace a mi vanidad. 

Qué maravilloso es ir por la vida pudiendo decir con aire altivo: “jamás he caído en esta estupidez”. Yo lo pienso con muchas pseudociencias :). Pues bien, en este caso, me encojo, y con la boca pequeña y susurrando (por si sirve para pasar desapercibido lo que tengo que confesar): que... he caído :(. 

Con esto no quiero decir que me creyera a pie juntillas todo lo que prometían las dichosas cremitas, pero bueno… ¡a mi me funcionan!… ¡uy! ya he tenido que salir con el "amimefuncionismo" (Andreu, te cojo prestada la palabreja).

Pero eso sí, me he venido arriba cuando, agarrándome a un clavo ardiendo, he anotado todo lo que Goldacre decía de positivo sobre esta industria (aviso que, aunque todo lo de esta lista está incluido en el libro, puede haber textos, además de resumidos, algo sesgados):
  • [Goldacre] siente un gran respeto por los fabricantes de cosméticos.
  • Es un sector [el de los cosméticos] altamente regulado.
  • Todas las cremas cumplen con el cometido de hidratar la piel.
  • Algunos de los ingredientes (de los grupos ácidos alfa-hidróxidos, niveles elevados de vitamina C y variaciones de vitamina A) han demostrado fehacientemente que confieren una apariencia más juvenil a la piel. 
  • Otra promesa que cumplen, al menos temporalmente, es la de encoger las arrugas más finas, y lo consiguen tensando la piel. El tipo de ingredientes que permiten esto son las cadenas de proteínas hibridadas.
  • Hay otros ingredientes que producen una ligera quemadura química en la piel, y eso puede dar como resultado una sensación de frescor y brillo.
¿Habéis visto? ¿Habéis visto? (me tenéis que imaginar un poco desesperada, apuntando con el dedo a cada una de estas bondades) ¡No es tan mala como otras pseudociencias!

Sí, vale, también dice que estas empresas biotecnológicas ganan dinero con extravagancias y absurdos, y es eso lo que les hace ser un sector generador de pseudociencia.

Nos enseña cómo podemos hacer nuestras propias cremas hidratantes en casa, y aunque me lo he planteado, ¡no puedo esperarme tres meses para comprobar el resultado!

Y, además, como admite Goldacre, mis cremitas tienen otros ingredientes de los que no puedo disponer en mi cocina, como por ejemplo las del grupo que ha demostrado que confieren una apariencia más juvenil… sí, también dice que están a niveles tan testimoniales (para no producir efectos secundarios indeseados) que duda (sí ¡después de difamar no está seguro el señor!) hasta qué punto son ciertos los resultados que prometen, porque estos estudios son privados.

Pero veamos con detalle lo que le fastidia, al tiquismiquis de Goldacre, de la industria cosmética:
  • Que las investigaciones no sean públicas y completas.
  • Que en su publicidad dejen a un lado las cuestiones técnicas y científicas.
  • Que sus “pruebas” se basen en testimonios subjetivos del tipo “siete de cada diez personas que recibieron muestras gratuitas de la crema dijeron estar satisfechas con los resultados”.
  • Que añadan ingredientes esotéricos con nombres sugerentes que, según el autor, sólo tienen utilidad a nivel publicitario.
  • Que aprovechen una información sumamente teórica sobre el funcionamiento de las células, pero que es altamente improbable que pueda ser aprovechada por esta industria desde el punto de vista que a la piel le es muy difícil absorber ningún ingrediente y que por tanto no pueden afectar a dichas células.
  • Que, por ejemplo, en la publicitada oxigenación de la piel cuando se hace con peróxido, en el dudoso caso que la piel pudiera absorber el oxígeno, argumenta, que nuestro cuerpo simplemente regularía a la baja el suministro de sangre hacia esa parte de la piel, con lo que el resultado final sería bastante inútil. Pero lo más probable es que lo que produzca el peróxido (en concentraciones bajas) sea una ligera quemadura química, lo que posiblemente explicaría esa sensación de frescor y brillo.
  • Que los efectos que el fabricante atribuye a su producto han sido cuidadosamente estudiados para asegurarse de que la etiqueta sea muy sugerente, pero también sin fisuras desde el punto de vista semántico y legal.
Vale… esta lista tiquismiquis es más larga que mi lista de bondades… pero ¡es que las características positivas son lo que necesito!

Después se pone a atacar sólo a los cosméticos de lujo, de los que no puedo dar fe, pero no me creo (por mi experiencia subjetiva) eso de que todas las cremas hacen lo mismo (pues entre las baratas ya no lo hacen, y además, con ello se contradice a sí mismo). Y más tarde mezcla los cosméticos con querer tener un cuerpo saludable. Y lo acaba de rematar con que una de las razones por la que a las “jóvenes atractivas” [sic] no les interesa la ciencia, sea que la industria cosmética transmite la idea de que la ciencia es incomprensible.

Paro de protestar y voy con las cuestiones que me han surgido para empezar a debatir:
  1. ¿Realmente creéis que la industria cosmética, en su totalidad, se la puede calificar de pseudociencia?
  2. ¿Creéis que es lícito que las investigaciones sean privadas? 
  3. La trascendencia desmesurada que le da esta industria al marketing, sobre cualquier otra consideración, es lo que pienso que la hace ser un despropósito ¿Se debería penalizar esta clase de marketing? Y si la respuesta es sí, ¿no creéis que eso sería muy complicado?
  4. ¿Realmente creéis que la industria cosmética puede influir sobre las mujeres para que sientan menos interés sobre la ciencia?
  5. ¿Por qué los hombres no sois un objetivo importante de esta industria?¿Caéis menos en las trampas de su publicidad o es que no sentís la misma necesidad de manteneros jóvenes? 
  6. ¿Seguro que Goldacre no es un misógino que pretende que las mujeres nos convirtamos en viejas decrépitas antes de tiempo? ¿O la falacia del ataque personal o ad hominem no funciona en este blog?... de acuerdo… olvidaros de la cuestión 6 ;).
Aunque ahora sabéis que mi sentido crítico está agujereado (¡qué esperabais de alguien que tiene una bruja como foto de perfil!), espero que por ello no me condenéis al ostracismo :(. Os prometo que suelo ser bastante sensata... sobre todo cuando no me tocan las creencias.  

Aclaración: Quiero hacer constar que estoy de acuerdo con lo que he llamado la lista tiquismiquis de Goldacre. Pero me he querido tomar algunas licencias para caricaturizar la resistencia, reacciones típicas y poco racionales (pudiendo ser estas desproporcionadas) que aparecen en todos nosotros cuando se atacan temas que forman parte de nuestro sistema de creencias. Porque, admitámoslo, de “seres racionales” tenemos poco, pues somos mucho más “seres emocionales”.


Nota: Recordamos que aún quedan muchos capítulos sin dueño para el resumen (sólo el 4 y el 13 están asignados).

miércoles, 21 de enero de 2015

¡Podcast de #TertuliasCiencia!

Sí, como lo lees: estamos probando un nuevo formato para tertulias literarias de ciencia. Quizá adivines que esta locura se me ocurrió en un ataque de radiactividad, y que @2qblog apoyó con bastante rapidez..., proponiendo contactar con el científico de relumbrón @guardiolajavi. Y cuando yo pude organizarme mínimamente y contestar a sus e-mails, fijamos la noche del 20 de enero de 2015 para la "proof of concept". ¿Resultado? Lo puedes escuchar aquí.

A nivel personal creo que cada uno ha detectado en qué cosas le gustaría mejorar, a nivel técnico estamos deficitarios en calidad de sonido (si hay algún experto en la sala, ¡que levante la mano!). Pero como creo que hemos dejado claro: ahora la pelota está en vuestro campo. Si sois comentadores en #Tertuliasciencia, apuntaros de voluntarios para las próximas grabaciones de este podcast, que esperamos que sea un éxito (gracias a vosotros y a nuestro DJ @guardiolajavi), o al menos que aprendamos mucho de este experimento y lo pasemos bien entre todos. Nos leemos y nos escuchamos :D

sábado, 17 de enero de 2015

Mala Ciencia: 2) La gimnasia cerebral


¡Hola a tod@s!

Seguimos con la tercera edición de #TertuliasCiencia y hoy nos adentramos en el segundo capítulo titulado “La gimnasia cerebral” del muy recomendable libro “Mala Ciencia”. En él, Goldacre explica y critica con fundamento diferentes estrategias que utiliza la pseudociencia para hacernos creer que aquello que promete realmente funciona. Para explicarlo, utiliza el ejemplo de la llamada “gimnasia cerebral” (Brain Gym).         

La “gimnasia cerebral” hace referencia a una serie de movimientos y ejercicios patentados que prometen mejorar en niñ@s la habilidad de aprendizaje y ayudar a que el cerebro funcione en su máximo rendimiento. Originariamente, la “gimnasia cerebral” fue desarrollada por el Dr. Paul Dennison en los años sesenta y, a pesar de ser una pseudociencia, en países como Inglaterra, Brain Gym está patrocinada por las autoridades locales y financiada por el Estado y, no os lo perdáis, la formación necesaria para aplicarla cuenta como crédito curricular para el profesorado. Además, Goldacre apunta que es una práctica extendida en miles de escuelas públicas.    

Para asimilar lo preocupante de esta situación reproduzco literalmente un fragmento del libro:

El mismo profesor que explica a sus alumnos que el corazón bombea sangre a los pulmones y, luego, al resto del cuerpo, está contándoles también que, cuando hacen el ejercicio bautizado como Activador de Energía (uno de los movimientos coordinados que propone la “gimnasia cerebral”), se favorece una mayor capacidad de comprensión y de pensamiento racional. Asusta aún más pensar que ese mismo docente estuvo sentado durante toda una clase escuchando y aprendiendo ese tipo de estupideces de boca de un instructor de Brain Gym sin cuestionarlo ni poner en duda sus palabras.  

Los defensores de la “gimnasia cerebral” también tienen una especial obsesión por el agua, ya que aseguran que cuando se retiene un rato en la boca antes de tragarla, se facilita su absorción desde allí hacia el cerebro.

Una vez explicado en qué consiste la “gimnasia cerebral”, en el capítulo se detallan diferentes trampas que utiliza la pseudocienciapara vendernos sus productos. Una de ellas es el abuso del lenguaje científico para intentar confundir a la gente. La clase de jerga científica que utiliza la “gimnasia cerebral” es del tipo: “aumento de la oxidación” o “formación reticular”. Este hecho se basa en que las personas nos creemos más fácilmente las explicaciones falaces cuando éstas se acompañan de terminología neurocientífica, que es meramente decorativa e irrelevante para la lógica de la explicación. Es decir, nos resultan más satisfactorias las explicaciones con la información neurocientífica, aunque ésta sea irrelevante y fraudulenta. Para explicar este fenómeno, Goldacre menciona que las personas tendemos a creer que las explicaciones más largas son las más propias de los expertos. Además, cuando se nos presentan detalles relacionados (aunque irrelevantes) como parte adicional de un argumento, éstos desvían nuestra atención y dificultan que recordemos el concepto principal. Por otro lado, no sabemos muy bien el motivo, pero las explicacionesdel mundo de tipo reduccionista nos resultan más elegantes.   

Goldacre comenta que los ejercicios y descansos que propone la “gimnasia cerebral” en si mismos son buenos para los estudiantes en el sentido que los consejos que ofrece este método son sensatos: tomar un descanso de ejercicio para ayudar a concentrarse y beber abundante agua. Lo que sí ataca el autor es la pseudociencia subyacente a la “gimnasia cerebral”. La ciencia que usan para justificar el método Brain Gym no se fundamenta en ninguna evidencia y es completamente superflua en todos los sentidos excepto en el comercial. De esta forma, recomendaciones como la de beber agua de vez en cuando e introducir descansos para hacer algo de ejercicio que deberían estar al alcance de todo el mundo, se promocionan bajo un producto único y protegido por un copyright: Brain Gym®. Goldacre termina el capítulo reivindicando que el conocimiento científico es gratuito y pertenece al dominio público. También pone el ejemplo del “nutricionismo” como la corriente que hace descansar en los nutrientes aislados las propiedades que tienen los alimentos en su conjunto, sin tener en cuenta que el valor de un alimento se basa en el conjunto de nutrientes que contiene. Añado que aunque el “nutricionismo” no sea una disciplina científica seria, esto no significa que no existan los nutricionistas. En nuestro país el grado en Nutrición Humana y Dietética es una carrera universitaria de 4 años de duración y los profesionales que se dedican a ello son los Dietistas-Nutricionistas. Lo que está claro es que la nutrición y la alimentación han entrado en un caos, al igual que otras disciplinas científicas. Al margen de la charlatanería nutricional, tengamos claro que lo que debería hacer una persona normal y corriente para comer de manera saludable es lo que Michael Pollan publicó en su novela “El detective en el supermercado”: “Coma comida. No demasiada. Plantas en su mayor parte”.

A raíz de este capítulo, abro el debate científico con las siguientes preguntas:
  • ¿Por qué adornar las explicaciones  con información (neurocientífica) fraudulenta nos seduce a las personas a creer que se nos ha dado una explicación científica aunque no sea cierto? ¿Influye en ello nuestro nivel de conocimiento y bagaje formativo?
  • La sociedad en general tiene respeto ante la ciencia. ¿Cómo podemos motivar a la gente para que sea más escéptica y crítica frente a las noticias que cada día nos bombardean los medios de comunicación?
  • ¿Quién debe divulgar ciencia?
  • ¿La gente que divulga nos representa dentro de nuestra profesión? ¿Esto puede cambiar la imagen que tiene la sociedad sobre la profesión?
  • ¿La falta de sentido común por parte de la gente creéis que influye en que determinados colectivos se atrevan a vendernos productos cada vez más absurdos y sin rigor científico? ¿Qué soluciones creéis que serían las más oportunas?

Desde mi punto de vista, ante cualquier argumento que nos presenten debemos ser principalmente escépticos. Termino con un fragmento de un inspirador poema de Bertolt Brecht:
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti, no lo sabes.

¡Muchas gracias a tod@s!

Saludos,
Andreu Prados-Bo

PDT. Recuerda que si te apetece resumir algún capítulo, debes comunicarlo.

A la derecha tienes el calendario donde aparecen los que tienen "dueño".